Este aviso está aquí para que puedas volver a leerlo cuando quieras. Lo mismo se cuenta en la puerta, antes de abrir la cuenta, pero ahí desaparece en cuanto entras. Esta página se queda.
No es una plantilla legal: es lo que el portal hace de verdad, contado corto. Si algo no está aquí, es que no lo hacemos.
Responsable: Editorial Arka, Lima, Perú. Última revisión: agosto de 2026.
Guardamos por dónde vas en cada número, y —si lo tienes encendido— el detalle de tu lectura: página, momento y cuánto te detienes.
Lo mira la casa, en cifras agregadas, para decidir qué publica. Puedes apagarlo cuando quieras y no pierdes ni tu progreso ni tu álbum.
Tu correo. Es lo único que pedimos para abrir la cuenta y lo único con lo que se entra: no hay contraseña, y cada vez que vuelves te mandamos un enlace a esa dirección.
Por dónde vas en cada número. La página en la que estás, la más lejos que has llegado, cuántas veces lo has abierto y la fecha en que cayó el matasellos. Es lo que te devuelve a tu página y lo que llena tu álbum.
El detalle de la lectura, si lo tienes encendido. En qué página estabas, en qué momento y cuánto te detuviste en cada una. Es el grano fino, y es exactamente lo que apaga el interruptor de tu perfil.
Sirve para mantenerte dentro y para nada más. Ningún script de la página puede leerla y dura noventa días. Al salir, se borra.
Lo cuenta Plausible, un medidor externo: registra qué direcciones se visitan. No le pasamos tu correo ni tu cuenta.
Abres un número y el lector te deja donde lo dejaste. Ese es el motivo por el que se guarda por dónde vas, y por eso se guarda siempre: sin ello, cada vez habría que empezar desde el principio.
Del detalle fino salen cifras: cuánta gente termina un número, por qué página se abandona, cuánto se tarda. Es lo que la casa mira para decidir qué publica después. Son agregados: no llevan el nombre ni el correo de nadie.
Esas cifras se miran en un panel cerrado. Solo entra quien tiene cuenta de la casa, y la comprobación corre en el servidor antes de componer la página: quien no lo es recibe el mismo «no encontrada» que una dirección que no existe.
Los autores todavía no ven las cifras de su propia obra. El acceso está diseñado y sin abrir; el día que se abra, se dirá aquí.
Los datos viven en la base del portal. Salen a dos sitios, y por lo que hacen: Resend, que entrega el correo con tu enlace de acceso, y Plausible, que cuenta las visitas. A nadie más: no se venden ni se ceden.
En tu perfil hay un interruptor. Apagado, dejamos de guardar el grano fino y dejas de contar en las cifras. Vale desde que lo guardas: lo que ya se registró antes sigue guardado, y el detalle de los días apagados no se guardó y no se puede recuperar.
Apagarlo no te quita nada tuyo. Conservas tu progreso —el lector te sigue devolviendo donde lo dejaste— y conservas tu álbum —el matasellos cae igual al terminar un número—. Si vuelves a encenderlo, tu avance y tus sellos de esos días vuelven a contar.
Se hace desde tu perfil.
Todavía no hay un botón que te lo descargue. Mientras no lo haya, se pide escribiendo a la casa.
hola@editorialarka.com
Para ejercer cualquier derecho, corregir un dato o preguntar qué hay guardado de ti, escribe a esa dirección.
Lo que alguien lee dice de esa persona cosas que no ha contado: qué le preocupa, en qué cree, por dónde anda. Por eso el detalle de la lectura no se trata como una visita más. Aplica la Ley 29733 de protección de datos personales del Perú, y el Reglamento General de Protección de Datos para quien lea desde Europa.
Esta página se actualiza cuando cambia lo que el portal hace. Si algo de lo que aquí se dice deja de ser cierto, es un fallo: escríbenos a hola@editorialarka.com.